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Riego del Algarrobo en altas temperaturas: cómo evitar el estrés hídrico y térmico

Qué ocurre en el Algarrobo durante los episodios de calor extremo

En periodos de temperaturas elevadas, el Algarrobo puede entrar simultáneamente en estrés hídrico y térmico. Durante las horas centrales del día, el potencial hídrico de la planta alcanza su punto mínimo y la tasa de transpiración se dispara.
Para protegerse, los estomas se cierran, reduciendo la pérdida de agua pero limitando también la capacidad de absorberla eficientemente.

En este estado crítico, un riego inmediato puede resultar perjudicial. El contraste entre el agua aplicada y la temperatura del bulbo húmedo puede generar desequilibrios osmóticos, dificultando la absorción y llegando a causar daños radiculares o roturas celulares.

Cuándo y cómo regar para evitar daños por calor

Evita el riego durante las horas de máxima radiación

Entre las 12:00 y las 18:00 h, la planta se encuentra en máximo estrés.
Regar en esa franja aumenta el riesgo de choque térmico y reduce la eficiencia del riego.

Prioriza riegos a primera hora de la mañana

En este momento, la temperatura foliar y del suelo es menor y la planta presenta un estado fisiológico más favorable.
→ La absorción de agua es más eficiente y se minimiza el estrés.

Rehidrata gradualmente si el cultivo ya está afectado

En situaciones de estrés acumulado, los aportes deben ser progresivos, evitando caídas bruscas de temperatura en el bulbo húmedo.
→ Esto ayuda a restablecer el equilibrio hídrico sin causar daños.

Refuerza la tolerancia con bioestimulantes osmoprotectores

Compuestos como la prolina, la glicina-betaína o extractos de algas pueden mejorar la estabilidad celular y aumentar la resiliencia del algarrobo frente a temperaturas extremas.

Una gestión correcta del riego mejora la recuperación y la productividad

Ajustar el riego en función de las condiciones climáticas no solo evita daños fisiológicos:
→ protege la estructura celular,
→ reduce pérdidas productivas,
→ y acelera la recuperación de la planta ante episodios prolongados de calor.

Una estrategia de riego adaptada es clave para mantener plantaciones sanas, eficientes y preparadas para un clima cada vez más exigente.

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