La importancia del estado fisiológico del patrón
El éxito del injerto de Algarrobo (Ceratonia siliqua) no depende solo de la habilidad del injertador. El estado fisiológico del patrón, el manejo agronómico previo y la ausencia de estrés son factores decisivos para que el prendimiento sea óptimo.
Un árbol bien nutrido, con buen estado hídrico y un flujo de savia activo, responde mejor al injerto. Esto favorece la cicatrización, la formación del callo y la posterior reconexión vascular entre patrón y púa.
Fases internas del injerto de Algarrobo
1. Respuesta inmediata a la herida
Tras el corte, las células cercanas activan mecanismos de defensa produciendo compuestos fenólicos y suberina.
→ Esta barrera inicial reduce la desecación y limita la entrada de patógenos.
2. Formación del tejido de callo
El cambium y tejidos adyacentes se desdiferencian y comienzan a dividirse.
→ Se forma un callo cicatrizante que rellena el espacio entre patrón y púa.
3. Fusión del callo y formación del neo-cámbium
Los callos de ambas superficies se unen, organizándose en un nuevo cambium continuo.
→ Este neo-cámbium es clave para reconstruir los vasos que conectarán ambas partes.
4. Reconexión vascular
Primero se restablece el floema, responsable del transporte de carbohidratos y señalización hormonal.
Después se regenera el xilema, que garantiza el suministro de agua.
→ Esta reconexión define el éxito fisiológico del injerto.
5. Maduración y consolidación de la unión
La zona injertada se refuerza mediante lignificación y la formación de una peridermis externa.
→ Este proceso estabiliza mecánicamente el injerto y asegura su viabilidad a largo plazo.
Un proceso complejo que determina el futuro de la plantación
Comprender lo que ocurre internamente tras la injerta permite mejorar los protocolos de manejo, ajustar la nutrición y programar la ejecución en el momento fenológico adecuado.
Un injerto bien ejecutado, en un patrón sano y en flujo de savia activo, maximiza el prendimiento y la brotación posterior.


